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Una de las obsesiones que anima a algunos de quienes se consideran “ateos”, “agnósticos” o “heterodoxos” consiste en blasfemar, reprobar con severidad a
la Iglesia y tratar de cometer sacrilegios, lo cual no deja de parecerme conmovedor. Las denostaciones del catolicismo suelen abundar en chistes pueriles, en burlas ramplonas y un ingenio muy barato. Menos […]

