Feb
12
El universo mágico del legendario escritor mexicano Juan Rulfo es abordado en estas páginas, pero también su parte humana: la del hombre que se robaba rosas.
1. El murmullo preciso
Aunque se decidió por el silencio, Juan Rulfo ha personificado una de las formas más fieles del escritor. Alejado de la frivolidad, se dedicó a la literatura íntimamente como creador de una obra auténtica; se sabe que no requirió más que de dos libros para legar un universo único y perdurable; como un lector original y generoso, comprendió, entre muchas otras cosas, que el manuscrito de Rescoldo de Antonio Estrada resultaba admirable, a quien además ayudó mucho, según le refirió su viuda a Antonio Avitia, “aunque yo nunca lo conocí”.
Rulfo es asimismo un personaje legendario al que una vez se le acusó, por medio de un oficio, de haber cortado una rosa del jardín de la Secretaría de Gobernación. •
2. Guerra secreta
Ciertos hechos se vuelven memorables, no sólo por sus consecuencias en eso que llamamos historia, sino por las fascinaciones, misterios y desconciertos que despiertan; la guerra cristera fue uno de ellos.
Además de las leyes anticlericales, de la lucha por la tierra, de los diversos fanatismos, de los devaneos de los poderosos, Juan Rulfo sostenía que esa guerra había sido obra de las mujeres porque habían instigado a los hombres a probar su hombría en defensa de la religión. Mucho de ello cuenta Agustín Vaca en Los silencios de la historia: las cristeras, con un rigor que no prescinde de claridad
y una narración desenvuelta que resume asimismo las causas posibles y las circunstancias de esa guerra emblemática.
Agustín Vaca, Los silencios de la historia: las cristeras, Guadalajara, El Colegio de Jalisco, 1998, 315 pp. •
3. Una saga íntima
En una entrevista con Joseph Sommers, incluida por Federico Campbell en La ficción de la memoria. Juan Rulfo ante la crítica, Rulfo confesaba que para él “fue un verdadero descubrimiento Halldór Laxness –eso fue mucho antes de que recibiera el Premio Nobel”.
Con un estilo que evoca las narraciones islandesas antiguas, en Gente
independiente, Halldór Laxness hace el relato de una idea sencilla de un hombre simple, que se complica en su mera sencillez hasta convertirse en un destino.
Halldór Laxness, Gente independiente, Madrid, Turner, 2004, 639 pp. •
4. Escuela de Oficios
La historia del Fondo de Cultura Económica es bien conocida desde que se fundó por una idea de Daniel Cosío Villegas con dinero del Estado hasta convertirse en una editorial esencial. Además de traducciones ejemplares como Descubrimientos en México, hecha por Wenceslao
Roces, publicada antes que el original alemán, o la de Del mito a la novela de Georges Dumézil, obra de Juan Almela, ha publicado libros fundamentales como Pedro Páramo y El llano en llamas de Juan Rulfo y Varia invención de Juan José Arreola, para quien esa editorial había sido su universidad, donde cursó la carrera de corrector de pruebas, cuidó la edición de El romanticismo social de Roger Picard, escribió, entre otras, la solapa de La historia del hombre de Erich Kahler, le dio nombre a la colección de los Breviarios y publicó su primer libro. •
5. La librería oculta
Detrás de casi todo edificio suele esconderse otro edificio que oculta otras construcciones. En Avenida de los Insurgentes casi esquina con Barranca del Muerto, en la Ciudad de México, existe un billar que hasta hace 15 o 20 años era una librería con una fuente de estilo dizque griego en la entrada: El Ágora. En ella podían comprarse discos y libros y, subiendo una escalera, se llegaba a un café en el cual podía encontrarse a la culturita mexicana de la época. Juan Rulfo, que vivía en la calle de Felipe Villanueva, cerca de allí, también la frecuentaba para tomarse un café o una Coca-Cola y conversar con algún contertulio como Federico Campbell, Mempo Giardinelli o Vladimiro Rivas Iturralde. •
6. Lecturas posibles
Juan José Arreola solía referir que cuando Juan Rulfo trabajaba en un despacho de la oficina de Gobernación, en Guadalajara, “iba con frecuencia a México, y regresaba con dos valijas retacadas de libros y todo un grupo de amigos comunes lo esperaba con ansiedad para que nos los prestara. Juan procuraba que las consultas fueran individuales para que nadie se peleara por un libro”.
Rulfo era un lector atento y peculiar de libros de literatura e historia. Fundándome en textos y entrevistas, aventuro algunas de sus posibles recomendaciones:
•Halldór Laxness
•Knut Hamsun
•Jens Peter Jacobsen
•Selma Lagerlöf
•Los Contemporáneos
•Efrén Hernández
•Rescoldo de Antonio Estrada •
7. … y verborrea
En el sur de Jalisco, el trato con las almas en pena parece natural. Así pueden demostrarlo el Ánima de Sayula, cercana a San Gabriel, donde quizá nació Rulfo, y Pedro Páramo, que, según lo creía su creador, es un libro habitado por “las ánimas de aquellos muertos que murieron en pecado”. Juan José Arreola recordaba que existía una palabra que contenía a esas almas errabundas: “precita, así, con c, el alma que sufre. Las almas del purgatorio son precitas”.

