Una de las obsesiones que anima a algunos de quienes se consideran “ateos”, “agnósticos” o “heterodoxos” consiste en blasfemar, reprobar con severidad a

la Iglesia y tratar de cometer sacrilegios, lo cual no deja de parecerme conmovedor.    Las denostaciones del catolicismo suelen abundar en chistes pueriles, en burlas ramplonas y un ingenio muy barato. Menos que a argumentos, recurren casi siempre a descalificaciones tácitas, que revelan una ignorancia profunda incapaz de vislumbrar un misterio.   Además de la creación de la universidad, de manuscritos asombrosos, de la teología y de una forma de filosofía, del arte sacro, de una literatura arcana, a

la Iglesia se le deben proposiciones y paradojas inquietantes; una de ellas es la de Judas Iscariote.
   Su historia es demasiado conocida, pero en una versión popular, que lo reduce a un mero delator ambicioso y prescinde de su compleja participación en una trama divina. Sin sus actos, quizá la redención no se hubiera consumado o su desenlace hubiera sido diferente, suprimiéndose asimismo un ejemplo ambiguo de la voluntad de Dios, de la condena y del arrepentimiento.   La reprobación y la ignominia han marcado a Judas Iscariote. Sin embargo, en Ficciones, Jorge Luis Borges refiere que Nils Runeberg indagó espiritualmente en ese Apóstol fundamental. Luego de conjeturar acerca de su lugar en la trama, recuerda que fue uno de los elegidos por Nuestro Señor Jesucristo para anunciar el Evangelio y agrega que pudo haber obrado por “un ilimitado ascetismo, renunciando al honor, al bien, al reino de los cielos; con gigantesca humildad, se creyó indigno de ser bueno”.   Quizá parezca una herejía, quizá lo sea, pero Runeberg, según Borges, sostuvo que “Dios totalmente se hizo hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobacióny el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Rurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas”.

   Como le decía la hija de Schemajah Hiller al Golem de Gustav Meyrink, que no sabía que era el Golem al que temía: “no basta con querer hacer el bien; hay que saber hacerlo”.

Comentarios

Un comentarios para “Sacrilegios”

  1. Animal sex mating. en May 31st, 2008 5:51 pm

    <strong>Animal facts….</strong>

    Animal passion. Animal sex video. Animal sex stories….

Deja un comentario